Si por un traspiés del destino has llegado a este blog atraída/o por el título de este post, esperando encontrar el relato de mi primera vez, con sus nervios, desatinos, forcejeos y demás, te diré que has llegado al sitio que esperabas. Y es que llevo ya unos cuantos años escribiendo en blogs de diversos temas de lo más variado, pero hasta ahora nunca me había planteado escribir el mío. Y es que al final resulta mucho más fácil documentar en unos renglones acerca de trucos naturales para que te crezcan los pechos que ordenar las ideas de uno mismo.

Los que ya me conocen saben a que me refiero con los “Trucos naturales para que te crezcan los pechos”, y es que en mi devenir por el mundo publicitario he atracado en muy diversos puertos. Y aprovechando esto, voy a hacer una pequeña introducción acerca de mi persona profesional. Hace ya algunos años que empecé a interesarme por la imagen gráfica, y casi por accidente hice un modulo (ciclo formativo) de Preimpresión en Artes Gráficas.

En realidad no fue por accidente, sino porque no había plazas en la Escuela de Artes de Murcia. De hecho recuerdo perfectamente las palabras del bedel de dicha escuela cuando vio que yo carecía de puntos para entrar a dicha escuela. Este me dijo claramente ¿Conoces a alguien que te pueda enchufar aquí? Si no es así ya puedes seguir echando papeles en otras. Cogí tal mosqueo ese día que acabé inscribiéndome en un ciclo formativo que nadie conocía, en el que te preparaban para ser Preimpresor, profesión que nadie conocía. Pero lo curioso fue que me encantaba, y en esto he de decir que parte del mérito se lo lleva Fernando Botía, un profesional impecable en su trabajo y sobre todo una persona de las de quitarse el sombrero. Recuerdo que tras su primera clase con nosotros acabo preguntándonos si nos parecía correcta su forma de explicar y si creíamos que debería cambiar algo. Lo recuerdo perfectamente porque nos quedamos todos boquiabiertos. Y es que en aquellos años (y espero que esto haya cambiado) eso era impensable en un centro educativo.

Y allí fue donde me enamoré del diseño gráfico, tanto que tras encontrar algunos trabajos de esos en los que siempre sueñas alcanzar (que luego no son tan buenos), decidí estudiar algo que me introdujese un poco más en el mundo de la publicidad y las bellas artes, pero como me topaba de nuevo con la Escuela de Artes y Oficios de Murcia y su escasa oferta de plazas. Tuve que optar por irme a la privada, que por suerte no era católica, sino británica. Lo cual no es mucho mejor, pero por lo menos se centraban más en mi preparación profesional que religiosa, y eso es de agradecer.

Tras esto trabajé en otro puñado de sitios de esos de “Demasiado bueno para ser cierto”, que por cierto cumplían con el dicho y acabé montandome mi propia empresa.

Este es un mundo muy recomendable para cualquiera, porque llegas a trabajar con grandes personas y profesionales de los que acabas aprendiendo más que en todos los años de estudio. Pero en el mar publicitario del sureste español abundaban los tiburones, y estos pueden venir bien, porque te enseñan muchas cosas útiles, pero corres el peligro de ser engullido vorazmente, o peor todavía, de convertirte en uno de ellos. Desde ese momento, y tras tres intentos empresariales con distintos resultados bastante satisfactorios, pero muy erosionantes, decidí que este mundo empresarial no era el mío.

Hace no mucho tiempo, el señor Juanjo Pina, en un intento casi heroico por cambiar el panorama que nos rodea, comenzó a hablarme de Economía del comunal, Producción P2P, Activismo de Mercado, etc. Y desde ese momento comprendí que las reglas empresariales que hasta ahora habíamos conocido iban a cambiar, y decidí que quería intentarlo. Pero no crean que fue una apuesta a fondo perdido, mientras probamos y experimentamos aprendo cosas de mis compañeros que, ni en 2 carreras hubiera aprendido.

Continuará…