Llevo ya mucho tiempo pensando en esta expresión, y he de reconocer que me trae muchos quebraderos de cabeza cuando veo a tanta gente repetirla, como un mantra, mezcla del orgullo y la decepción. La verdad es que me gustaría poder decirles y preguntarles muchas cosas, porque durante un tiempo yo fui uno de ellos, y he de reconocer que fué una de las épocas más frustrantes e infructuosas de mi vida. Y quizás sea por eso que siento cierta obligación a analizar ese estado, sus consecuencias y posibilidades.

Empecemos por el principio ¿Qué es “lo mio”?

Puede que hayas pasado años estudiando una profesión o que la hayas ejercido, y eso te mantiene ligado a la misma como si esta fuera parte de tu personalidad. Pero ¿Qué hace que esa profesión sea más tuya que cualquier otra?

En el caso de que solamente hayas estudiado con el fin de prepararte para trabajar en “eso”, podemos afirmar que “eso” no es lo tuyo. Has adquirido conocimientos que te encauzan a una profesión determinada y eso te predispone a esperar un trabajo en el que dar uso al conocimiento adquirido, pero, si nunca la has ejercido, no es tuya. Son muchos más tuyos los hobbies que tenías al salir de clase o incluso las conversaciones que mantenías con tus amigos, que esa profesión. Porque mientras aguardabas todos esos años preparándote para el futuro soñado, fuiste conformando gustos, ideas, ideologías o principios que te definen mucho más que una simple profesión.

Desde el instituto o universidad puedes imaginar los innumerables beneficios que esta te traerá, pero no lo sabes. ¿Qué pasaría si después de todos esos años preparándote para una profesión específica esta no te gusta? ¿Estarías dispuesto a perpetuarla durante el resto de tus días símplemente porque en algún momento decidiste estudiar económicas y no educación física? Pensándolo en frío, dudo mucho que nadie quiera pasar el resto de sus días haciendo algo que no le gusta.

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En el caso de que ya hayas trabajado en “eso”, habrás podido comprobar como funciona, las cosas que te gustan o disgustan e incluso puede que ya tengas una imágen de la posición que te gustaría adoptar en ese sector. Y en ese caso deberías pensar ¿Me gusta tanto ese trabajo como para esperar a que venga otro similar? ¿Me veo haciendo esa tarea durante el resto de mi vida productiva? Si la respuesta es si, continúa luchando por ello, fórmate, actualizate e intenta ser un elemento de referencia dentro de tu sector.

Si la respuesta a esas preguntas es dificil de concretar o simplemente no sabes que responder, quizás deberías ir pensando en los conocimientos que ya adquiriste y cómo aprovecharlos.

En este campo existen tantas posibilidades como puedas imaginar, porque ya conoces el sector con sus defectos y virtudes, seguro que hay cosas que te gustaría cambiar o mejorar, y esas son tus mejores herramientas.

Si por ejemplo has estudiado “Magisterio infantil” el cual te predispone a unos canales muy cerrados de profesiones, todas ellos relacionadas con la docencia, aparentemente sólo tienes dos caminos, pedir un cuantioso crédito y pagar tu plaza en un centro educativo privado o estudiar durante algunos años más e intentar pillar un puesto de la oferta pública, la cual no está, ni estará, nunca preparada para acoger a todos los profesionales que optan a sus puestos y lo único que puede hacer es sortear esos escasos recursos entre cientos o miles de personas que los persiguen de forma incansable. Pero has de tener en cuenta un factor muy importante: en ambas opciones deberás destinar gran parte de tu capacidad productiva sin obtener ninguna contrapartida por ello y lo más importante, sin que nadie, incluido tú mismo, obtenga ningún beneficio de dicho esfuerzo.

En otras profesiones ocurre exáctamente lo mismo, puede que antes fueras un estructurista magnífico, o un excelente aparejador. Pero si no hay demanda de esa profesión pasarás años intentando formarte o estar preparado para volver a desempeñar esa tarea específica sin ninguna certeza de que esos deseos se vayan a materializar.

 

¿Qué hago entonces con “lo mio”?

Si nos remitimos a los ejemplos anteriores hemos de contar con que esos conocimientos ya son parte de nosotros y eso nos proporciona unas herramientas muy valiosas que seguro podremos aprovechar en el futuro, por lo tanto no partimos desde cero. Si además hemos puesto en práctica esos conocimientos, tendremos muchas más nociones de cuales resultan útiles y son demandados y cuáles no, lo que nos lleva a las siguientes claves:

 

Define tus fortalezas y debilidades

En este punto deberás ser muy autocrítico, e incluso puede que te venga muy bien pedir ayuda, ya que se trata de medir de forma honesta tus debilidades y fortalezas de manera que seas capaz de analizarlas y aprovecharlas para tus intereses.

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Para esta tarea puede que te venga bien hacerte las siguientes preguntas:

Fortalezas

– ¿Qué puedo hacer bien o mejor que los demás? Vale cualquier cosa, no tiene por qué ir relacionada con tu profesión.

– ¿Con qué recursos cuento?

– ¿Qué creo que puedo aportar a mi entorno?

– ¿Qué me gustaría mejorar en mi entorno?

Debilidades

– ¿Con qué desventajas cuento?

– ¿Qué debería mejorar?

 

Una vez hayas respondido de forma concienzuda estas preguntas, exponlas a una o varias personas, que puedan ayudar a filtrar toda esa información desde un punto de vista externo. Tras esto, analiza de forma concienzuda toda esa información, intentando buscar de forma objetiva cuáles podrían ser tus elementos diferenciales.

Ten muy en cuenta que tus habilidades, aun siendo muy distintas entre sí te proporcionan poder sobre la situación y no tienen por qué estar relacionadas con una profesión en concreto. Piensa que hay personas que actualmente se ganan la vida de colgar videos en Youtube, llevar las redes sociales de terceros, generar contraseñas seguras o incluso ser prescriptores de opinión de un tema en concreto (moda, tecnología, comida, etc).

Este último punto resulta muy interesante, ya que la mayoría de ellos empezaron a escribir un blog acerca de sus experimentos con impresoras 3D, innovaciones en cocina, o conocimientos sobre una materia concreta, y gracias a ello han acabado siendo referencias para todo aquel que quiere saber sobre esos mundillos. Sólo necesitan compartir sus conocimientos de forma regular, consiguiendo que muchas personas les lean y convirtiéndose por lo tanto en “prescriptores de opinión” y “elementos de referencia”.

Actualmente muchos de ellos son personalidades muy relevantes dentro de sus entornos y gozan de puestos de trabajo muy bien posicionados, ya sea trabajando para las marcas que pretendan usar esa influencia o montando sus propias empresas.

Esta tarea no es dificil, ya que solo se trata de compartir tus conocimientos dentro de tu propio blog, y, aunque no lo creas, muchos de ellos pueden ser útiles para los demás. Existen bloggers de referencia en las materias más extrañas que te puedas imaginar     (relaciones personales, ligar, jugar al GO, reparar o fabricar cualquier cosa, etc).

 

Busca tu espacio en un círculo de afinidad

Puede que tu mayor afición sea cocinar, las maquetas de aviones o alguna disciplina deportiva, y eso te une a ciertas personas que comparten ese mismo gusto, por lo tanto sabes qué cosas les atraen y disgustan, además de sus necesidades dentro de ese ámbito.

¿Puedes ofrecerles algo que ellos necesiten y estén dispuestos a pagar? Quizás solo necesites empezar organizan encuentros entre los mismos proporcionándoles un espacio y unas condiciones que nadie más sabría cómo ofertar, o tal vez haya una serie de productos o servicios dentro de ese mundillo que sean difíciles de encontrar y tu podrías encargarte de suministrar.

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Las cosas que no te gustan también generan oportunidades

Piensa en todo eso que te gustaría cambiar de tu entorno y en cuantas personas comparten esa misma opinión. Puede que seas profesor y no te guste el actual sistema de enseñanza, o que seas arquitecto y no estés conforme con cierta técnica de construcción. ¿Serías capaz de ofrecer algo mejor? Pues intentalo, lo único malo que te puede pasar es que transcurrido un tiempo no hayas conseguido tus objetivos y tengas que replantearte la forma en que lo haces o modificarla por completo, pero eso significará que estás aprendiendo sobre el terreno, y te puedo asegurar que no hay máster ni postgrado que sea capaz de aportarte esa cantidad de conocimientos, los cuales además habrás adquirido de forma natural y constructiva. Y no porque alguien te haya dicho que esa era la mejor vía para llegar a uno u otro objetivo.

 

Aprovecha los recursos que tienes alrededor

No necesitas enfrentarte a buscar soluciones en soledad y a pecho descubierto. Quizás tu mejor opción sea unirte a otros que piensan como tú y buscar soluciones de forma conjunta. De esta manera reducirás riesgos y podréis retroalimentaros los unos a los otros, multiplicando el número de ideas nuevas y soluciones creativas a los problemas que surjan.

Eso sí, escoge muy bien con quien lo haces, porque puede ser una aporte esencial para ambos o una maldición difícil de destruir. También ayuda sentar precedentes antes de empezar con el proyecto de tal forma que las reglas del juego queden claras desde el principio, sin que se llegue a confusiones innecesarias.

 

Espero que este post haya sido de utilidad para alguien y que me corrijáis en todo aquello que consideréis que me he equivocado, debería mejorar o he olvidado incluir.